Querer comprar artículos bendecidos: El Pecado de la Simonía
¿Qué es la Simonía?
La simonía (derivada de Simón el Mago; Hch. 8,9–24) se define generalmente como “la intención deliberada de comprar o vender, por un precio temporal, cosas espirituales o relacionadas con lo espiritual”.
Aunque esta definición habla solo de compra y venta, cualquier intercambio de cosas espirituales por cosas temporales se considera simoníaco.Para que exista simonía, ni siquiera es necesario que se entregue algo temporal como precio de lo espiritual; según una proposición condenada por Inocencio XI, basta que la motivación principal de una de las partes sea obtener una compensación de la otra.Lo espiritual incluye todo lo que contribuye al bienestar eterno del alma: la gracia santificante, los sacramentos, los sacramentales y cosas similares.
Según la ley natural y divina, la simonía aplica solo al intercambio de bienes sobrenaturales por ventajas temporales, pero su significado se ha ampliado mediante la legislación eclesiástica. Para evitar cualquier riesgo de simonía, la Iglesia ha prohibido ciertas transacciones que, aunque no sean prohibidas por la ley divina, podrían poner en peligro lo sagrado.Por eso, es ilegal que se intercambien beneficios eclesiásticos, que se acepten pagos por óleos sagrados o que se vendan rosarios o crucifijos bendecidos. Si se venden, estos objetos pierden todas las indulgencias previamente unidas a ellos.
Cómo combatir la simonía
Recordar que la gracia no se compra
Todo lo que viene de Dios es un regalo.
Sacramentos, bendiciones e indulgencias no tienen precio.
Cuando olvidamos esto, empezamos a tratar lo sagrado como mercancía.
Entender qué se puede pagar y qué no
Sí se puede pagar por:
El objeto material (rosario, escapulario, imagen)
El trabajo de quien lo hace o lo vende
No se puede pagar por:
La bendición
La gracia de Dios
Un favor espiritual
Las bendiciones siempre son gratuitas.
Evitar confusiones
No es correcto decir o pensar que:
Un objeto es “más bendito” porque cuesta más
Dios concede más gracias a quien paga más
Una donación garantiza una bendición
Dios actúa por amor, no por dinero.
Cuidar la intención del corazón
La simonía no solo está en el dinero, sino en la intención:
No intentar “comprar” beneficios espirituales
No usar la fe para obtener ganancias
Dios mira el corazón.
Respetar las normas de la Iglesia
La Iglesia prohíbe vender:
Objetos ya bendecidos
Sacramentos o cosas sagradas
Esto protege el respeto y la pureza de la fe.
Artículos religiosos y simonía
Una nota importante para nuestros clientes
En la Iglesia Católica, la gracia de Dios no se compra ni se vende.
Sacramentos, bendiciones e indulgencias son siempre regalos gratuitos, porque vienen de Dios.
En nuestra tienda, no vendemos bendiciones ni favores espirituales.
Lo que ofrecemos son artículos religiosos —como rosarios, escapularios e imágenes— por el costo del material y del trabajo artesanal.
Qué significa esto en la práctica
Usted paga el objeto, no la bendición
Las bendiciones no tienen precio y no están incluidas en la venta
Cualquier sacerdote puede bendecir su artículo gratuitamente
El valor espiritual depende de la fe y la oración, no del precio
Nuestro compromiso
Queremos servir con respeto a la fe y a las enseñanzas de la Iglesia.
Por eso:
No vendemos artículos ya bendecidos
No prometemos gracias especiales por comprar un producto
Promovemos una devoción auténtica y sincera
Catecismo de la Iglesia Católica numeral 2121